Les dejo este Widget para que puedan escuchar música en español. Después trataré de crear uno con música de nuestro país.
Saludos a todos!!
Les dejo este Widget para que puedan escuchar música en español. Después trataré de crear uno con música de nuestro país.
Saludos a todos!!
En esta ocasión solo les quiero dejar un video que a muchos les traerá muy buenos recuerdos!!
La Fiebre Amarilla : Se me perdió la cartera
Saludos a todos!!

Prácticamente toda mi vida he vivido en la ciudad capital, a excepción de 2 años que viví en Metapán (1978 y 1979) , 1 año que viví en Los Ángeles, California (1989 – 1990) y un par de años que viví en Ayutuxtepeque (2005 – 2006).

Pensar en irme de San Salvador es difícil, creo que ya estoy acostumbrado a los congestionamientos de tráfico, al montón de vendedores en la calle que pasa frente a Simán Centro (yo soy malo para los nombres de calles, creo que es la Rubén Darío???), a el humo de los buses que me mata poco a poco pero es “el aire que respiramos” todos los capitalinos, a El Salvador del Mundo y a Catedral Metropolitana, a Don Rua, al Zoológico Nacional, al Saburo Hirao, al “Coloso de Monserrat” o sea el ”Cusca” y al “Mágico González” mejor conocido como el “Flor Blanca”.

Estoy acostumbrado a caminar largos tramos y ver como se comportan los conductores, ver y comprobar que los que tienen mejores carros, de esos “del año”, de esos grandotes y con tracción hasta en el techo, de esos que tienen los vidrios polarizados que no se ve ni de afuera para adentro ni de adentro para afuera, de esos que maneja toda esa gente “de caché”, educada, de la “jai laif”… de esos que no respetan a los peatones, que se creen que por tener mejores carros hay que hacerse a un lado y que ellos pasen, o que un conductor de un carrito de esos que trajo Cristóbal Colón, más viejo que el tiempo, es más amable que ellos… en fin, de los que se creen dueños de El Salvador solo porque tienen un par de dólares más que los simples mortales… todos esos…, o los taxistas cruzando siempre donde no deben, parando en cualquier parte para lograr una “carrera” (no importando el congestionamiento que causan), o los microbuseros con los aparatos de sonido que se siguen escuchando después de 5 minutos que pasaron frente a uno, que manejan la “coster” como si fuera el “March 5″ de Meteoro, que los cobradores le piden el pasaje a uno y al minuto o dos vuelven a cobrar porque ya se les olvidó quienes les pagaron o los buseros, esa raza tan especial de salvadoreños que a cada momento nos hacen acordarnos de nuestro creador, esos que salvan más almas que las iglesias (al menos así dice la Vox Populi), en fin, esos que todos los capitalinos amamos y hasta dejamos nuestros vehículos en casa para poder disfrutar de un relajante viaje en ese tan moderno y apreciado transporte público…

También me gusta ver a los peatones, a la gente “común y silvestre”, a los “salvadoreños de a pié”, me gusta ver sus rostros de tranquilidad, de miedo a los “mañosos”, de desesperación porque se les hizo tarde, me gusta verlos como cruzan las calles a veces corriendo, a veces tan despacio que detienen el tráfico (o se los pasan llevando), me gusta ver como la gente se detiene a tomarse un su chilate ahí por el Estadio Cuscatlán, o un atol de elote ahí por el Centro Comercial San Luis, o compran películas “pirateadas” ahí por el Ministerio de Salud, frente a la Basílica, me gusta ver como compran tomates, cebollas, plátanos, juguetes, pan, cuadernos, ropa, etc., ahí por Simán centro, o cómo andan “vitriniando” en Metrocentro (o en cualquier centro comercial) soñando con todas las cosas que quisieran tener y no tienen (y quizá nunca tendrán).

Me gusta ver a los niños jugando en el Parque Cuscatlán, en el “Tin Marín”, empolvándose hasta el alma en el Parque de la Familia, asombrarse por “enésima” vez al ver a la “Manyula”, comiéndose un algodón de dulce, o un elote loco, subiéndose a las “ruedas de agosto”, o jugando fútbol en alguna acera del centro de San Salvador en medio de cientos de personas que ni siquiera los vuelven a ver…
En fin, me encanta San Salvador, quizá no es la ciudad más linda del mundo, ni la más limpia pero es donde yo vivo y donde mis hijos están creciendo. A lo mejor para muchos no es San Salvador, quizá es Santa Tecla, o Santa Ana, San Miguel, Cojutepeque, Los Ángeles, California, o Dallas, Texas, o quizá la ciudad de Guatemala, o más lejos en Madrid, España o en alguna ciudad de Australia, pero donde sea que estemos, en la ciudad que vivamos, tenemos que aprender a quererla, a cuidarla, a mantenerla limpia, a hacer nuestra parte para mantenerla bonita y ayudar a hacerla mejor, para que nuestros hijos, algún día, también digan: “Me encanta la ciudad donde vivo!!”